Más cerca de todo

          Conozco el sonido de la escalera que nos lleva hasta tu habitación, donde reímos y lloramos, amamos y vencemos, coqueteamos con la noche y desterramos las mañanas. Escucho tus pasos, esta epifanía valdría nuevos altares. Ya era tiempo de desanudarte de las sábanas y anudarte a mí.
          Es hora de salvarnos de los tapujos y devolvernos la osadía. Es el momento de hacer silencio y respirarnos. Es el instante justo para decir te quiero y que por tus ojos pase la tormenta que arrasa con todo y luego deja ese todo así como está la cama ahora, revuelta, amada. Yo también tengo miedo, quién pudiera no tenerlo. Ahora mismo te entero de que cada vez miento peor, cada vez tengo menos engaños y más desnudeces. Por ejemplo, he perdido toda capacidad de engañar a mi deseo. Mi deseo que te mira y tirita; mi deseo que te huele y se confiesa completamente incapaz de nadie más; mi deseo a los pies de tus ojos, expectante de tus parpadeos, convencido de vos.
          Y bien sabés, tanto como yo, que estamos más cerca de todo que de nada.

5 comentarios:

Julián dijo...

Me encantó la primera parte del texto(la segunda también, aclaro). Me acordé cuando leía esos descripciones sentimentales (los pasos en la escalera, por ejemplo) de una frase de Flaubert: "Dios está en los detalles". Mis disculpas si sos agnóstica...

Anónimo dijo...

"... mi deseo a los pies de tus ojos, expectante de tus parpadeos, convencido de vos..."

Definitivamente cada vez escribís mejor eusebia. Exitosexitosexitosexitos.

Eusebia Florestán dijo...

Muchas gracias!

Anónimo dijo...

:)

Anónimo dijo...

Por ejemplo, he perdido toda capacidad de engañar a mi deseo...(expresan mi piel)